La espondilitis anquilosante es una enfermedad inflamatoria crónica que afecta principalmente a la columna vertebral y las articulaciones sacroilíacas.
Reconocer los signos y síntomas tempranos de esta afección es crucial para un diagnóstico y tratamiento oportunos.
Aquí te presentamos ocho señales corporales a las que debes prestar atención.
Para detectar posibles indicios de espondilitis anquilosante y buscar la atención médica adecuada.
1. Dolor y Rigidez en la Espalda
- Dolor lumbar persistente: La espondilitis anquilosante a menudo se manifiesta como dolor crónico en la parte baja de la espalda que empeora durante la noche o al levantarse por la mañana.
- Rigidez matutina: Experimentar rigidez y dificultad para moverse después de períodos de inactividad prolongados, como al despertar, puede ser un signo temprano de esta enfermedad.
2. Limitación en la Movilidad
La espondilitis anquilosante puede causar una pérdida progresiva de la movilidad en la columna vertebral y otras articulaciones. Presta atención a los siguientes síntomas:
- Dificultad para inclinarse hacia adelante o hacia los lados.
- Incapacidad para girar o torcer el cuerpo libremente.
- Sensación de rigidez o “encajonamiento” en la espalda al intentar moverse.
3. Dolor y Rigidez en Articulaciones
Además de la espalda, la espondilitis anquilosante puede afectar otras articulaciones del cuerpo, como las caderas, los hombros y las rodillas. Estos son algunos signos a tener en cuenta:
- Dolor y rigidez en las articulaciones, especialmente después de períodos de inactividad.
- Hinchazón o inflamación en las articulaciones afectadas.
- Sensación de calor o sensibilidad alrededor de las articulaciones.
4. Fatiga Persistente
La fatiga es un síntoma común de la espondilitis anquilosante y puede ser debilitante para quienes la padecen. Esta sensación de cansancio constante puede interferir con las actividades diarias y afectar la calidad de vida. Algunas personas también experimentan:
- Debilidad muscular generalizada.
- Dificultad para concentrarse o pensar con claridad.
- Sensación de agotamiento incluso después de descansar adecuadamente.
5. Problemas Oculares
Aunque menos comunes, los problemas oculares pueden estar asociados con la espondilitis anquilosante. Algunas personas pueden experimentar:
- Uveítis o inflamación en el ojo, que puede causar enrojecimiento, sensibilidad a la luz y visión borrosa.
- Episodios recurrentes de ojo seco o irritación.
- Visión borrosa o cambios en la visión periférica.
6. Problemas Respiratorios
En casos avanzados, la espondilitis anquilosante puede afectar la capacidad pulmonar y causar problemas respiratorios. Presta atención a síntomas como:
- Dificultad para respirar, especialmente durante la actividad física.
- Tos persistente o producción de flema.
- Sensación de opresión en el pecho o dificultad para respirar profundamente.
7. Pérdida de Peso Inexplicada
Algunas personas con espondilitis anquilosante pueden experimentar una pérdida de peso inexplicable, que puede estar relacionada con la inflamación crónica y la falta de apetito.
Si notas una pérdida significativa de peso sin cambios en tu dieta o estilo de vida, consulta a un médico.
8. Historia Familiar de Espondilitis Anquilosante
La genética desempeña un papel importante en el desarrollo de la espondilitis anquilosante.
Si tienes antecedentes familiares de esta enfermedad o de otras enfermedades autoinmunes, es importante estar atento a cualquier síntoma que puedas experimentar.
En resumen, estar al tanto de estas señales corporales puede ayudarte a detectar la espondilitis anquilosante en sus etapas iniciales y buscar el tratamiento adecuado.
Si experimentas alguno de estos síntomas de manera persistente, no dudes en consultar a un médico para una evaluación completa y un diagnóstico preciso.
Recuerda que el diagnóstico temprano y el manejo adecuado pueden ayudar a minimizar el impacto de esta enfermedad en tu vida diaria.